Es lo que he tenido ayer, domingo, durante la Media Maratón de Madrid. Mientras avanzábamos kilómetros veía a mi hermano luchar contra el cansancio, agravado por un buen resfriado durante el fin de semana. Me venían a la mente sensaciones y recuerdos de mi primera media, el sufrimiento, el querer terminarla...... Mis piernas y mi cabeza estuvieron con él los 21 kilómetros, era su día.
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| Los últimos metros, Héctor al límite... |
Salió perfecto. Héctor dirá que perfecto en parte, pero no, salió estupendo. Terminó agotado, seco, como se suele decir, pero satisfecho. Sobre lo previsto, el objetivo era terminarla cómodamente, en 2h 8' y algunos segundos, de tiempo neto que -imagino- le deben sentar muy bien visto unas horas después. No quiero adelantar mucho sobre la crónica, porque creo que se animará a dar su perspectiva en una entrada, que siendo la primera media que termina será emocionante para él. Espero que pudiera disfrutar en algún momento y sobre todo que se sintiera suficientemente arropado por la escolta que llevaba: mi primo Rafa, Juan, Jan (durante los 4 primeros kilómetros, luego no aguantó más, jaja) y un servidor.
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| Su primera entrada en meta |
Yo acabé muy contento, disfruté muchísimo del recorrido y me noté francamente bien; durante el camino coincidimos con mi queridísimo amigo Carlos, que también iba acompañando a un novel en la distancia (¡un placer verte campeón!); además tuve la oportunidad -entre tantísima gente- de cruzar el arco de meta con el pequeño, ¡qué ilusión!



