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Multi-cumple. Foto por Rosa Digital. Por fín mi madre se ha animado
a crear su propio blog, donde irá poniendo sus fotillos... Por ahora sólo tiene la primera entrada,
espero que no tarde mucho en poner las siguientes, que ya tengo donde linkarlas. Después de unos días fuera de juego, blogerilmente hablando, tengo un montón de entradas que leer de todos/as vosotros/as, compañeros del mundo internáutico. Pero este puente no ha sido precisamente de descanso, nos hemos hartado de correr, tirar con arco, y sobre todo comer. Como bestias pardas.
Ya os comenté que nos íbamos a Zaragoza a pasar el día de San José y, además, celebrar el cumpleaños de mi prima Diana (la semana anterior) y de mi padre (el domingo). Además allí coincidimos Héctor y Eva, mi prima Diana, mi tía Inma, Ana y yo, amén de mis padres [y Zuca] que moran en aquellas tierras dominadas por el Cierzo. Con tal tropa de omnívoros y devoradores, mi madre aprovisionó la nevera cual trinchera de guerra, yo no he conseguido ver en todo el fin de semana el suelo de las baldas de la nevera... Desayunos impresionantes a base de croissants, magdalenas (de las gigantes) de azúcar o chocolate, cerales, yogures, zumos, fruta, café en cantidades industriales y pan, mucho pan tostado para los que gustan de desayunar a lo grande.
De las comidas mejor ni hablo, todo buenísimo y dándole a la mandíbula hasta casi tener agujetas. Postres de mousse de chocolate, tartas de chocolate con galletas, flanes de café... Agggh, que forma de golosear. Por supuesto, había que quemarlo -aunque no todo, eso sería imposible-. Nada más llegar el jueves, sesión de carrera por los márgenes del Ebro durante 7 kilometritos, Héctor, Ana y yo. Se agradece bajar hasta 200mts sobre el nivel del mar, y además correr en llano, porque el cansancio se reduce y los ritmos son más alegres con menos desgaste...
El viernes, mañana importante, porque en esta ocasión han sido un porrón de flechas las que hemos podido tirar con los arcos nuevos. Parece que el cuerpecillo va asimilando bien las nuevas potencias. Recorrido de sotobosque -porque de bosque tiene poco- por Alfajarín, comienzos del Desierto de los Monegros en familia, con Ángel, Héctor, Ana y yo a los arcos, y Rosa y Eva a la cámara acompañándonos pacientemente. Por la tarde, paseo al centro en cuanto llegó mi tía Inma desde Barcelona, cañitas y tapas incluídas. Por supuesto, hubo cena, a saco.
Foto por Rosa Digital.El sábado quisimos repetir, con menos distancia Héctor y yo solos, y nos dimos el gusto de danzar 5.4k por la zona. Hay que ver lo que hace uno por meterse desayunos de dioses... :) Paseo matutino posterior, comida de celebración en un restaurante al borde del río y con vistas al Pilar (nos pusimos hasta las trancas), y café en una terracita hasta bien entrada la tarde. Después, recogimos las tartas, con las que celebrábamos el cumpleaños de Ángel y Diana. Cenita ligera con una ensalada templada [*os pongo la receta al final].
El domingo, tiradota larga en la que Ana nos abandonó física y sicológicamente en el 7.1k, mientras que Héctor y yo nos fuimos zumbando hasta el 10.8k, en un parcial de 5'45"/km en esos últimos 3.7k... Muy, pero que muy bien. Oooootro paseito antes de comer (por aquello de seguir abriendo boca, juasjuas), y después de darle el último susto a la nevera de mis padres y con un café bien cargado, carretera y manta para Madrid (en compañía de otros cientos de iguales).
En definitiva, un puente fantástico, en todos los aspectos. Ayer, revisando el log de entrenamientos me dí cuenta que es la primera semana que llego a los 30k semanales... Y me encuentro con mucha energía y ganas, así que no se puede pedir más.
En fin, voy a ver si como algo... O no. Ya veremos.
Un abrazote.
* ENSALADA TEMPLADA DE HONGOS Y QUESO:
INGREDIENTES:
-Lechugas variadas.
-Queso parmesano rallado (o similar, un queso tierno que funda fácilmente).
-Un par de dientes de ajo (o tres).
-Aceite de oliva virgen extra.
-Sal en escama (si es posible), o normal.
-Vinagre de módena.
-Hongos variados: setas, perretxikos, shihitake, champiñon, etc, etc... También podemos sustituir los hongos por espárragos, calabacines, berenjenas, o incluso mezclarlo todo. No demasiada cantidad.
Preparad un buen bol de lechugas variadas al gusto, y aderezadlo con una vinagreta al gusto. Más o menos una parte de vinagre por cada dos de aceite, y sal hasta que pilléis el puntito que os parezca agradable. Removed bien todo para que llegue al fondo. Después espolvoread el queso por encima de la ensalada y reservais.
En una sartén dorad el ajo bien picadito con un chorreon de aceite y sin que llegue a quemarse incorporáis los hongos-verduras. Cuando esté bien hecho, lo echamos bien repartido (aceite incluido) por encima del bol de lechugas. Dejáis 30 segundos reposar y a servir!!! Ñam, ñam.