Muy satisfecho. Ese sería un escuetísimo resumen de cómo me encuentro después de la III Carrera Popular Ciudad de Arganda que hoy hemos corrido unos cuantos locos, en contra de viento y frío, y alguna que otra infernal cuesta. Tenía puestas muchas espectativas en la carrera, a pesar de la lumbalgia del domingo pasado, y el parón "obligado", sabía que podía hacerlo muy bien -o al menos, mejor de lo habitual-. Os pongo ya el tiempo, y así os cuento alguna cosa más: 52'35", ritmo medio de 5'16"/km.
Hemos llegado pronto, demasiado, pero las manías son lo que son: inevitables. Ana ha estado a cargo de la logística, o sea, con el mochilón a cuestas y esperándome en la meta comiendo pipas y con una botella de litro y medio de agua... Pobrecilla, que paciencia. La organización de la carrera ha sido ejemplar, rápidas recogidas de chips, puntuales salidas de las carreras en todas las categorías, párking habilitado en el mismo Polideportivo Príncipe Felipe para casi todos los corredores (a las 10:00 todavía había bastantes sitios), 4 ó 5 ambulancias, además de los dispositivos de protección civil, calles perfectamente cortadas, recorrido señalizado y un ambiente fabuloso por el centro del pueblo. Punto regular para una flojita camiseta (Kalenji), pero abundante la bolsa del corredor con fruta, aquarius, zumo, galletas... ¡Y avituallamiento en el kilómetro 5! La verdad es que por este tipo de carreras así de bien montadas sí pago los 8 euros que costó la inscripción.
Pero vamos al lío: hoy he ido "de la mano" con Jose Luis todo el camino. Nada más salir hemos impuesto un ritmo de 5'10"-5'20" (¿quizá algo ambicioso?), que ha ido enlentenciéndose según caían los kilómetros de cuestas iniciales. Sin hablar demasiado (tampoco había que gastar demasiado resuello), pero tratando de no bajar mucho la marcha, hemos escalado hasta lo alto de Valdemaría sin desfallecer, para lanzarnos en la bajada a recuperar parte de lo que nos habíamos dejado subiendo.
Un último kilómetro bastante cansado, en el que mi compañero y amigo me ha insuflado ánimos llegando al Polideportivo, donde me ha hecho mirar el cronómetro y disfrutar como un enano de los últimos 300 metros. Muchas agujetas, un buenísimo sabor de boca, agradecido de corazón a mi "liebre", y como decía al principio: muy satisfecho de haber conseguido darle un .... ¿Cómo era Jose? ¡Ah, sí! Un buen bocado al crono, jeje.
Quiero agradecer a todos esos ánimos recibidos días atrás, y especialmente, con vuestro permiso, a Jose Luis por acompañarme todo el rato. Superada la lumbalgia y los contratiempos, es hora de volver a entrenar con energías renovadas y endorfinas a tutiplén.
Abrazos por doquier.
¡Buenas noches!








